No escarmiento

La cosa es que llevo un par de días con el estómago destrozado. El café de primera hora me sienta como diez patadas, y me deja destruido para toda la mañana.

Bueno, pues en un alarde de inteligencia, o más bien una demostración de mi espíritu masoquista, he dado un paso más en la descendente espiral autodestructiva y no sólo me he tomado dos cafés… ¡No! Ha caído una chapata del infierno de sobrasada y queso fundido de esas que me hacen generar suficiente ácido en el estómago como para perforar el casco de la Nostromo con un solo rebufo.

¡No aprendo! Y mira que había jurado no volver a comerme uno de estos… ¿qué será lo siguiente? ¿Absenta? ¿Anís del averno?

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~ por Covenant en 4 de enero de 2007.

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